El mochileo, tal como su nombre lo insinúa, cosiste en tomar una mochila que contenga sólo lo justo y necesario y partir a recorrer los lugares que siempre has querido conocer. Cuando el espíritu es aventurero, el transporte se hace “a dedo”, es decir, esperar en plena carretera a que un alma caritativa –motorizada- nos deje en el destino deseado, o al menos, unos cuantos kilómetros más cerca.
Instituciones como Sernatur, año tras año extienden sus recomendaciones a los jóvenes ávidos de viajar por Chile, pidiéndoles cautela, pero principalmente previsión. La información acerca de una ciudad o pueblo, los lugares para hospedar o acampar, las tarifas, precauciones sanitarias, etc., es muy importante antes de emprender la marcha.
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